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“El otro virus”, de Sonora para el mundo


La galería tiene un aire de extrañeza. Ciudad de México es un lugar surrealista, casi mágico. Y en sus espacios se repite esa energía. Las figuras que cuelgan de la galería son testamentos de una mente brillante: Inquietudes y protestas, una mirada inquisitiva pero cálida que capta esas grietas del proyecto modernista del ‘Progreso’ (ese concepto casi despojado de su significado). Son los trazos de Fernando Robles, uno de los artistas sonorenses más importantes, que habitan las paredes de la Galería de la Librería Rosario Castellanos del Centro Cultural Bella Época en Ciudad de México.

Las siluetas de Robles, habitantes de ese espacio indefinido de la melancolía y el olvido, mandan un mensaje potente: LA obligación que todos deberíamos de ver a esas personas-de carne y hueso- que han quedado desamparadas, sin hogar, sin colchón, sin nada, ante nuestra mirada pasiva, colonizada por un vaiven de porductos y colores.

La directora del Instituto Sonorense de Cultura (ISC), Beatriz Aldaco Encinas, hizo hincapié en ello: “El otro virus” retrata y pone los puntos fuertes en un fenómeno inhóspito.

“Obliga al lector-observador a hacer un ejercicio de corte voyerista. Vemos siluetas y sombras, figuras fantasmales y erosionadas, algunas recostadas, otras con una bolsa, que se adivina de basura, otras tantas sentadas en una banca o al lado de su perro”, comentó.

Coincidió Aarón Grageda Bustamante, secretario de Educación y Cultura de Sonora, quien señaló que la obra de Robles se trata de una mirada melancólica, con trazos que narran visualmente lo cotidiano pero muchas veces ignorado donde se plasma a una sociedad que nadie se atrevió a ver durante el confinamiento a causa de la pandemia por Covid-19, expresó Aarón Grageda Bustamante.

“De una forma resuelta, lúdica, plástica, con su pincel, nos ayuda a conceptualizar los rostros de sus protagonistas; esos lugares que no están en el registro y que solo existían en la deformación de las sombras”, manifestó.

La obra, añadió, te dice sin hablar, te muestra sin describir, pero los trazos que emplea son ese mensaje que ayuda interpelar a cada uno de nosotros qué hicimos en ese tiempo de aislamiento, en el que nuestra atención se redujo a nuestro círculo más íntimo.

Por su parte, la directora del Museo de Arte de Sonora (Musas), la maestrea Maricela Moreno Cano y Javier Rivas, co-autor de “El otro virus”, rememoraron esos pasajes de un pasado común con el autor sonorense: Pequeños bosquejos que demuestran y proyectan su talento, trayectoria y humanidad.

Así terminó el evento que da banderazo al programa “Cartas desde el desierto”, una muestra del arte sonorense en Ciudad de México.