• Instituto Sonorense de Cultura

  • 01 (662) 212 6570 y 01 (662) 212 6572
  • culturasonora@isc.gob.mx

A la búsqueda de la tumba de Kino

A la búsqueda de la tumba de Kino

Wenceslao Monroy L.
Centro de Investigaciones sobre la Pimería Alta (Pima)

 

Después de algunos intentos por localizar los restos del padre Kino desde principios del siglo XX, estos culminaron sin éxito alguno. Sin embargo, de estos se aprendió mucho y permitió eliminar lugares que no tenían valor alguno para tal fin.

A partir de la develación de una estatua de Kino en el capitolio en Washington, (USA), cuando el Gobierno mexicano presidido por Gustavo Díaz Ordaz, comisiona al Secretario de Educación, Agustín Yáñez para que integre un grupo de arqueólogos investigadores a fin de localizar los restos de Kino.

A través del INAH, dicha comisión encabezada por el arqueólogo Wigberto Jiménez Moreno, con la colaboración del Dr. Jorge Olvera y Arturo Romano, viaja de la ciudad de México a Hermosillo en agosto de 1965. En la capital sonorense se les une el profesor Fernando Pesqueira de la UNISON y el padre Cruz Acuña de la arquidiócesis de Hermosillo.

Al llegar a Magdalena de Kino el grupo crece con la participación del químico Gabriel Sánchez de la Vega, el párroco José Santos Sáenz, el Dr. William Wasley y el padre Kiernan MacCarthy. El entonces presidente municipal de Magdalena, Gerardo G. Nava les ofrecería todas las facilidades.

A partir del día 13 de agosto inician las excavaciones sobre la calle Pesqueira, días después en San Ignacio, sin éxito. Se fue cerrando el círculo y entonces la única posibilidad era realizar excavaciones en la zona, entre el templo actual y el antiguo edificio del ayuntamiento municipal, ambos muy cercanos el uno del otro.

Mientras tanto, el equipo de investigadores realizaba consultas de la Ciudad de México, Hermosillo y Tucson.

Ahora los esfuerzos se concentrarían en localizar la antigua capilla de San Francisco Javier, la misma que Kino consagró el día que falleció. Con el tiempo dicho edificio desapareció producto de las rebeliones indígenas y del temblor de 1887.

La ignorancia y desinterés permitió que entre 1987 y 1988, se construyeran los edificios del ayuntamiento y la cárcel municipal, encima de la cimentación de la antigua capilla de San Francisco Javier; agregándose en 1910 la torre del reloj para conmemorar los 100 años de la independencia nacional.

Se tenía un dibujo del actual templo y al lado templo construido por el padre Campos, lo que permitió a los investigadores encontrar las cimentaciones de dicho templo y de la casa cural compuesta por siete cuartos.

Guardia de Honor en 2019

Guardia de honor en 2019

 

Muy cerca de ahí estaba la capilla de San Francisco Javier, según relatos del padre Font para 1776 y compañero de andanzas del capitán Juan Bautista de Anza. Font relata que mientras oficiaba una misa en dicha capilla, la misión fue atacada por rebeldes Pima y Apache, por lo que se vio obligado a trasladarse a la casa cural muy cercana a la capilla. Este relato también ayudó a localizar el sitio de la capilla.

Los investigadores también contaban con el acta de defunción de Kino, expedida por el padre Agustín de Campos, donde -entre otras cosas- señala que los restos de Kino fueron enterrados en el ¨tercer sillar¨ de la capilla.

Las excavaciones continuaron con gran expectación para buscar el altar de la capilla. Se localizan los cimientos de una pared y de un contra frente.

Hacia el sur un sepulcro, uno de los trabajadores con el pico alcanza a dañar un cráneo. Se guarda un silencio casi sepulcral, ¿sería el cráneo de Kino? Eran las 16:45 horas del 19 de mayo de 1966.

Finalmente, a las 21 horas del día 21 de mayo de 1966, previo examinar y evaluación de los resultados, el equipo de investigadores reunidos en la presidencia municipal dio a conocer que los restos encontrados correspondían a las del misionero Eusebio Francisco Kino.

El repicar de campanas del cercano templo de Santa María Magdalena, se dejaría escuchar por todo el pueblo para dar a conocer tal noticia.

Para 1967, el gobierno mexicano inicia la construcción de la que conocemos como la plaza monumental Kino, que incluye la cripta que guarda sus restos tal como fueron encontrados.