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Sábado de Gloria

Sábado de Gloria

Quema de máscaras. Colonia Las Amapolas, Hermosillo.

Texto y foto: Tonatiuh Castro Silva

La Semana Santa, día a día

Jornada catártica para las comunidades cahitas (yaquis y mayos) entre los días del Triduo Pascual y de todo el periodo de Cuaresma y Semana Santa, lo representa el Sábado Santo o Sábado de Gloria, que comprende varios de los momentos más emocionantes y, por tanto, de cohesión social.

Por la mañana se realiza el Paseo de Judas, con un muñeco montado en un burro. Los siguientes actos son la Quema de máscaras y el Canto de Gloria. En algún sitio dentro del la circunferencia ritual, aunque nunca ocupando un sitio central, se coloca una estructura de troncos que soportará al Judas en posición erguida, y al montón de máscaras y objetos rituales de la tropa, para que el fuego los destruya, al mismo tiempo que consumirá su identidad impura. Esto sucede casi simultáneamente con la preparación del Canto de Gloria.

En este acto, en tres ocasiones los chapayekam intentarán entrar a la iglesia y llegar hasta el altar, aunque este estará custodiado por las niñas que fungirán como “angelitos”, y fustigarán con ramas a quienes pretendan ingresar. Cada uno de los momentos en que “se abre la Gloria” consiste en que al sonar una campana por parte de las cantoras se despliega un telón, conformado por cortinas que se corren cada una al lado contrario al centro, dejando el espacio central abierto, y los miembros de la tropa rompen sus filas y corren hacia el altar, donde son rechazados; al mismo tiempo, bailan los danzantes de venado y pascolas en el punto de partida del grupo, y los matachines dentro de la iglesia; la gente arroja una mezcla de pétalos de bugambilia y confeti.

Posteriormente, los participantes directos, que fungieron con algún rol ritual como miembros de la tropa, ingresan en su condición de personas comunes, acompañados de su pareja de padrinos, representando un momento orientado a la reconciliación, al pedir perdón a Dios, y agradecer a la vez la oportunidad de haber cumplido la “manda” en ese año.

En celebración de la Resurrección de Jesús, por la tarde inician las danzas tanto en la ramada de los impuros, como en el templo; en la ramada, que respecto a este segundo sitio se ubica en el lado opuesto del terreno ceremonial, hay danzas de venado y pascola –de carácter propio, y origen prehispánico–, y en la iglesia, danza de matachines –de origen europeo. Toda la noche tiene lugar lo que oficialmente se nombra Vigilia Pascual, festejo donde hay danza y música dado que se cumplió la penitencia o parte de ella pero, sobre todo, que se reingresa a la vida ordinaria como seres purificados.