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La palabra antigua, el futuro de todos

La palabra antigua, el futuro de todos

Por Tonatiuh Castro Silva
Investigador en la Unidad Regional de Culturas Populares Sonora

El horizonte del mundo que nos ha tocado vivir nos revela: la globalización es monolingüe. No admite concesiones a las lenguas nacionales y, por tanto, en peor situación se encuentran las lenguas originarias. Pero, aunque la globalización es un proceso que impone un particular idioma “universal”, desde siglos atrás la imposición de una lengua sobre otras ya se daba en Latinoamérica, llamando a esto castellanización durante la Colonia, y modernización, integración, unificación nacional, desde el siglo XIX, aunque incluyendo todos los aspectos de la cultura, ya no sólo a la lengua.

En Sonora, la extinción lingüística, refiriéndonos al grueso de los pueblos originarios persistentes hasta el nacimiento de la República, inició en el siglo XX. Durante varios siglos se preservaron las lenguas de la época del contacto con los europeos, o bien, si desaparecieron algunas fue por la extinción de etnias como los eudeve o jova. Pero el desplazamiento lingüístico de las lenguas indígenas por el español, sin la desaparición demográfica de las etnias, es un proceso propio del Estado posrevolucionario. Fue a lo largo del siglo XX que en Sonora desaparecieron dos lenguas: ópata y kikapú, una originaria y otra migrante. En cuanto a cantidad de lenguas existentes, Sonora se puede considerar afortunado en el ámbito cultural. Sin embargo, considerar las cantidades de hablantes y, sobre todo, la observación etnográfica, nos lleva a concluir que en Sonora se está dando una parte del proceso mundial de extinción lingüística; la sociedad sonorense está contribuyendo al empobrecimiento lingüístico de la humanidad, al arrollar a algunas lenguas y al amenazar la persistencia de otras, incluso aparentemente masivas.

En la historia de la humanidad se ha constatado que la pérdida de la lengua propia conlleva a la desaparición de los grupos sociales como tales. Mediante la castellanización de las etnias, el Estado mexicano, refiriendo con ello a la sociedad letrada y organizada, no ha logrado incorporarlas al bienestar, sino que ha mermado su propio sustento cultural. Este tiempo del que somos parte nos convida a revalorar las voces ancestrales, a sus pueblos, y a nosotros mismos.