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LA CANCIÓN MEXICANA DE ARTE CON GLENDA LANDAVAZO Y ALEJANDRO CORONA

LA CANCIÓN MEXICANA DE ARTE CON GLENDA LANDAVAZO Y ALEJANDRO CORONA

Por Dr. Jesús David Camalich Landavazo

Continuamente, cuando los pianistas y cantantes con una formación encaminada hacia lo académico (clásica) abordan las canciones mexicanas, con el espíritu de ubicar un cierto “perfil” de interpretación, le agregan ciertos adjetivos como fina, elegante, de arte, clásica. Cada uno de estos adjetivos implica el grado de profundidad de la pieza, el autor del texto, la calidad literaria del texto, el mensaje que da, el perfil del compositor, el estilo de composición, la forma musical y qué tan importante ha sido en el país en cuestión. Los dos adjetivos más comunes que acompañan al sustantivo y que definen cierta clasificación, son: canción mexicana fina y canción mexicana de arte.

¿Qué compositores entran en cada una de estas dos clasificaciones? En la primera, Alfonso Esparza Oteo, Jorge del Moral, Ignacio Martínez Esperón, Consuelo Velázquez, Lorenzo Barcelata y un poco en menor grado, Agustín Lara. En la segunda clasificación, a Rodolfo Halfter, Carlos Chávez, Mario Ruiz Armengol, Vicente Garrido y María Grever, en menor grado. Posiblemente algunos colegas compartan mi opinión y algunos otros no.

Otro aspecto importante es cómo se debe de interpretar la música mexicana, en un foro importante (como lo es el Palacio Municipal de Álamos) y en un festival de prestigio (como el Festival Internacional Alfonso Ortiz Tirado). Aquí también hay una diversidad de opiniones, las cuales se presentan, frecuentemente, en gran variedad de foros y por muy diversos cantantes, tanto líricos como populares. Una de estas opiniones fue lo que la soprano Glenda Landavazo acompañada al piano por el maestro Alejandro Corona presentaron en el foro del Palacio Municipal de Álamos, en la última gala de la tarde dentro del Festival Internacional Alfonso Ortiz Tirado 2019.

Los autores seleccionados para interpretar sus canciones fueron solamente tres: Mario Ruiz Armengol, Vicente Garrido y Alejandro Corona. El programa, titulado Raíces, decía “…Armengol y Garrido… dos de los más grandes exponentes de la canción contemporánea mexicana… música permeada por la armonía y riqueza melódica del jazz e influenciada por los grandes creadores norteamericanos de este género… estos compositores se pueden considerar la columna vertebral de la canción culta latinoamericana”.

La expectativa era alta. Conocemos el virtuosismo y calidad interpretativa del maestro Corona al piano, así como su sólida formación y profesionalismo como pianista, acompañante y jazzista… personalmente desconocía a los autores seleccionados, pero dado el concepto de interpretar canción mexicana de arte, donde lo más importante es la melodía y cómo vas creando estos ambientes sonoros… era difícil anticipar lo que se esperaba de este concierto.

La hora llegó. El primero en salir fue el maestro Corona, quien, después de una breve pero rica contextualización, preparó al auditorio para ofrecer una excelsa interpretación de Rhapsody in Blue de George Gershwin, en una adaptación para piano solo. El ambiente se llenó de toda una amplia gama de sonoridades, de sensaciones, de momentos de una gran delicadeza, seguidos de otros de sonoridades de carácter fuerte, pero sin golpe, de sonidos redondos, de gran cuerpo… el pianista mostró la maestría de su interpretación, manteniendo, en todo momento, este carácter “de improvisación”, parte esencial del estilo del jazz norteamericano. Ante tal calidad y fuerza interpretativa, la reacción del público fue inmediata, en la misma magnitud a lo que Alejandro Corona ofreció al piano.

El maestro Alejandro se levantó del piano y fue en busca de su compañera, la soprano Glenda Landavazo, preparándose para la ¿ejecución? … ¿interpretación? de la música mexicana de arte. La sorpresa fue mayúscula. Los arreglos de todas las canciones interpretadas en este concierto son de la autoría del maestro Alejandro Corona. En ellas se observa la gran influencia del jazz, del dominio del acompañamiento en este estilo, que de entrada es muy complicado, ya que el aspecto improvisatorio es la esencia del jazz, lo que lo hace muy peligroso. Lo explico: el pianista recibe una partitura en la que se establece la melodía, el texto y los acordes sobre los que se debe de realizar el acompañamiento. Sobre ello, se debe de ir “improvisando” el acompañamiento, sin perder el carácter de la obra, sin generar virtuosismos exagerados, manteniendo una pulcritud en todo el ambiente sonoro de la pieza, ya que lo importante es la melodía; en este contexto, la cantante, cada vez que ensaye esta pieza, recibirá un acompañamiento diferente.

Estamos ante una pareja (artística y sentimental) que han logrado una comunicación, a tal grado, que el producto logrado es de muy buena calidad. Además, Glenda y Alejandro han mostrado su profundo entendimiento de la forma en que debe de ser interpretada la música popular mexicana, independientemente si es popular, fina, de arte. La soprano mostró una madurez no conocida, comprensible por ser compañera y alumna de un maestro poseedor de un gran conocimiento y dominio del tema. La dulzura de su voz llenaba el recinto, mostró una melodía diáfana, clara, lisa, con un muy discreto vibrato, al mantener su discurso melódico. El dueto creó un sorpresivo ambiente en el recinto. El auditorio estaba quieto, en silencio, atento a la interpretación de los artistas, casi sin moverse. La calidad sonora que emergía del piano parecía que abría una puerta donde entraba la voz.

Los artistas mostraron un dominio musical y estilístico de la música popular mexicana, y que no es necesario dar los grandes agudos para obtener el aplauso del público. Mantener un ambiente interpretativo, discreto, de dulzura, sin virtuosismos ni grandes agudos, es tan importante y fue agradecido por el público asistente. La ovación recibida al final del recital es la muestra de ello. Las canciones de la autoría del maestro Corona estuvieron a la altura de las de Mario Ruiz Armengol y de Vicente Garrido. Raíces fue un muy digno cierre de las galas de la tarde del Festival Internacional Alfonso Ortiz Tirado 2019.