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CINE – TALLER DE ÓPERA ALFONSO ORTIZ TIRADO 2019

CINE – TALLER DE ÓPERA ALFONSO ORTIZ TIRADO 2019

Por Juan Arturo Brennan

Una vez más, se proyectaron tres cortos sonorenses en el Museo Costumbrista de Álamos, como parte de la programación no-musical de esta edición del FAOT. El primero de ellos, titulado Darío, es de Rosío Ríos. Se trata de un sencillo retrato de un personaje transgénero (el Darío del título), al que se añaden algunas reflexiones más amplias sobre la transexualidad y la identidad sexual en general. Se trata, sin duda, de una historia con interés social y humano, que alude además a importantes temas de exclusión y discriminación. Dicho lo cual, el corto presenta un pobre tratamiento de imagen, literalmente con muy poca imaginación. Sobre todo, se siente una carencia de compromiso con el personaje.  Al menos, el corto tiene una conclusión optimista, en cuanto que el protagonista obtiene su admisión a la UNISON, contra viento y marea. El segundo corto presentado fue Flor comca’ac, de Emily Icedo y Omar Navarrete. Una vez más, el centro narrativo es un personaje, en este caso una joven mujer comca’ac que ha decidido cantar (rap y géneros conexos) en el idioma originario de su pueblo. Concurrentemente, hay en el corto un alegato en pro de la preservación de la cultura y del cuidado de la tierra. Filmado en Punta  Chueca y El Desemboque, este corto tiene un mejor nivel de imagen, incluso algunos momentos poéticos, y permanece conceptualmente más cercano a su personaje protagónico. Como un complemento de interés no menor, el espectador que no conoce aquellos rumbos puede constatar el grado de pobreza, carencias y abandono en que viven esas comunidades del pueblo comca’ac.  El último cortometraje del día, y del evento fílmico, fue el más profesional de todos: Loving South, de Oliver Rendón. Muy sencillo en su planteamiento y su realización, el corto sigue a un Minuteman (un vigilante civil, cazador de migrantes en la frontera sur de los Estados Unidos) durante sus labores cotidianas de vigilancia, a la vez que descubre una inesperada liga que el personaje tiene con asuntos al sur de la frontera. De ritmo contemplativo y parsimonioso, el corto de Rendón evita el lugar común de la violencia fronteriza para abordar una visión más interiorizada del asunto. Una vez vistas tres sesiones de la oferta fílmica sonorense del FAOT, cabe señalar la irregularidad técnica en la mayor parte de los cortos. Ante el dato de que se trata de realizadores aficionados, no está de más señalar que no les haría nada mal tener algunos talleres (previos y de análisis posterior) para que sus cortos de aficionados resulten lo mejor posible, dadas las circunstancias, y que las limitaciones de recursos no sean excusa para lo que falta en pantalla. Y… un dato de interés para el público asistente a este ciclo: al caballero encargado de las proyecciones en el Museo Costumbrista le urge un rápido curso de capacitación sobre la correcta práctica de su oficio.

La penúltima Noche de Gala de este FAOT 2019 resultó ser la tercera ocasión en este año que el Festival dedica su evento estelar a un asunto académico, lo cual siempre será admirable. Después de las presentaciones previas del Estudio de la Ópera de Bellas Artes y la Noche de la Universidad de Sonora, tocó el turno ahora a la Gala del Taller de Ópera Alfonso Ortiz Tirado 2019, un taller conducido por la destacada especialista Teresa “Beba” Rodríguez, quien se encargó además de dirigir esta noche a los cantantes y a la Orquesta Filarmónica de Sonora. El repertorio de esta sesión vocal académica estuvo cimentado en mayor medida en un repertorio operístico italiano básico: Verdi, Puccini, Bellini, Boito y Cilea, con un poco de Bizet aquí y otro poco de Offenbach allá. La continuidad de piezas vocales del programa estuvo formada por arias, duetos, y otras combinaciones, llegando a la presentación multitudinaria de los talleristas en sendas obras de Offenbach, Puccini y Verdi. Es preciso mencionar que nada en el repertorio elegido fue ni fácil ni complaciente; esta noche, los cantantes y su principal instructora ofrecieron al público un programa serio y demandante. El rendimiento general de los cantantes fue de buen nivel, lo que habla bien del rigor aplicado en su preparación para esta Noche de Gala, y quizá fue posible percibir que las damas ofrecieron mejores resultados que los caballeros. Esto se debió, como lo comentó la maestra Rodríguez, al hecho de que incidentalmente varias de las cantantes hoy convocadas ya tienen carreras en etapas más avanzadas que los cantantes varones. Un dato ciertamente importante es que, de los quince cantantes aceptados originalmente en el taller, ocho son originarios de Sonora, seis de otras localidades del interior del país, y solamente uno de Ciudad de México. Esto habla bien de que sí es posible apartarse del centralismo que suele aquejar a nuestras actividades artísticas y culturales, además de todo lo demás. Ante los resultados vistos y escuchados, es de esperarse que el FAOT dé continuidad, en ediciones futuras del evento, a esta saludable vocación de fomentar el rubro académico del canto, y no solo en el ámbito de la ópera.