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Los une su amor al cine

Los une su amor al cine

2do. Encuentro Regional de Cineclubes del Noroeste

Por Martín Salas Dávila*

Existen dos inquietudes: Una, la necesidad de crear cine local que trascienda las fronteras geográficas y temporales; dos, la urgencia de promover dicho cine entre quienes lo viven y lo sienten diariamente, entre los actores de este gran filme al que llamamos “La nación mexicana”. Ambas inquietudes convergen en una sola, en la preocupación de democratizar los espacios existentes para el desarrollo de estas actividades. Un trabajo arduo donde confluyen cuestiones políticas, educativas, económicas, entre otras situaciones sociales. Un trabajo arduo pero no imposible.

Una ola de estudiosos de la materia que radican en la región se ha dado a la tarea de generar un proyecto que permita a todos los ciudadanos mantener un contacto constante con el que se conoce como Séptimo Arte. Más que con producciones extranjeras se busca que la gente tenga contacto con las propuestas producidas a nivel local y nacional. Dicho proyecto tiene nombre: Encuentro Regional de Cineclubes del Noroeste; su segunda entrega se celebra desde este 6 de diciembre en las instalaciones del Museo.

Cine regional y archivos fílmicos

Se escuchan retumbar los murmullos alrededor del auditorio. Paciente y a la vez inquieta la audiencia se mueve por toda la zona. Un retraso de 10 minutos después de un breve receso de 20, nada inusual, nada que afecte la tranquilidad de la primera jornada del Encuentro.

Sube al templete el Dr. Eduardo de la Vega, catedrático de la UNAM especializado en historia del cine; y el académico de la Universidad de Sonora, José Alberto Abril quien funge como moderador de la conferencia que lleva como nombre Cine regional y archivos fílmicos.

De la Vega rememora los primeros intentos de regionalización del cine con la intención de aclarar el panorama cinematográfico de nuestro país a lo largo los últimos decenios del siglo pasado. Platica a la audiencia sobre la Asociación Nacional de Cineclubes Universitarios, conocida por sus siglas como la ANCU, y al mismo tiempo da a conocer el primer referente de cine regional en México, un libro titulado El cine yucateco.

La situación que expone es clara, se ha buscado desde hace tiempo una ruptura con la centralización de la producción cinematográfica, una situación se mantiene tan en boga hoy como hace 20, 30 o 40 años. Sin embargo, afirma Eduardo de la Vega, las nuevas tecnologías han dado mayor paso a dicha ruptura. Con esta afirmación el doctor se permite hablar sobre “una vuelta al cine de oro nacional que no necesariamente radica en el centro de la república”, sobre “una explosión de trabajos, de películas, en todo el país”.

“La historia del cine nacional es impensable sin una perspectiva regional” asegura De la Vega, “por ello la necesidad de preservar y difundir  la imagen cinematográfica en todos los rincones del país”. Esto permitiría la democratización del cine en todo México y con ello una interacción más sólida de sus habitantes con su identidad, lo anterior a partir del discurso cinematográfico.

La Filmoteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM han sido herramientas claves tanto para el acervo como para la difusión del cine nacional. Gracias a estas instancias es posible el desarrollo de una historia del arte audiovisual mexicano, expone al auditorio.

Para dar un ejemplo claro de la producción cinematográfica fuera de los límites capitalinos, de este proceso de ruptura con el centro, muestra a la audiencia un documento fílmico de gran valor. Una proyección dirigida por los Hermanos Rodríguez de febrero de 1931 cuya producción se llevó a cabo en el vecino estado de California.

La proyección presenta, a la manera de anuncio publicitario, los equipos cinematográficos inventados por los mismos hermanos Rodríguez y retrata una pasarela de gala de varios actores invitados a una película próxima a estrenarse. Sin embargo lo importante aquí no es la mencionada proyección, sino lo que Eduardo de la Vega busca subrayar con ella. Más adelante el conferencista explica que después los hermanos Rodríguez dieron vida al film Sangre Mexicana, donde se enmarcan los festejos del 5 de mayo en el barrio mexicano de Los Ángeles, California, dando lugar así a una de las primeras expresiones del cine chicano en el país.

Para terminar, De la Vega llama a los cinecluberos a sumarse a la “imperiosa necesidad de crear archivos fílmicos en cada región  y quebrar así con el centralismo que se ha mantenido en esta cuestión”.

Algo importante de resaltar sobre este debate fue lo comentado por el académico José Alberto Abril,  quien aseguró: “No existe la inquietud por parte de las universidades locales de crear un acervo fílmico”. Ante este panorama, le pregunto al Dr. De la Vega ¿Cómo fomentar y buscar apoyo para estas actividades?

“Hay que establecer una política en este sentido, hay que rescatar el cine en la región como patrimonio esencial de los sonorenses y en sí de todos los mexicanos”, responde el especialista.

Sin duda una perspectiva regional del cine nacional rompería con el centralismo del cine mexicano y permitiría agregar a esos otros Méxicos que componen al país. Al mismo tiempo abriría caminos nuevos para el estudio de la historia, he ahí la importancia de estos cineclubs como instrumento básico para la preservación cultural. Sin embargo, no basta con preservar los materiales fílmicos, estos hay que difundirlos. Se deben sacar los archivos de la academia y llevarlos a los demás sectores sociales, pues el cine no es más que otra manera de visualizar la historia de México y por lo tanto otra manera de visualizarnos a nosotros mismos.

 

*Estudiante del 8vo. Semestre de la Licenciatura en Literaturas Hispánicas, por la Universidad de Sonora.