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Como siempre llego tarde (o me vengo muy pronto) Entrevista con Aziz Córdova

Como siempre llego tarde (o me vengo muy pronto)  Entrevista con Aziz Córdova

Por L. Carlos Sánchez

Algo tiene Aziz Córdova que desde donde quiera que se le mire irradia desconcierto en su mirada y un velo sutil de serenidad. La infancia siempre prendida en su sonrisa.

Tiene el pelo desparpajado, aunque intente disimularlo. El andar disperso y distraído. Tiene también la voz libre para decir lo que piensa. Y lo hace a través de la poesía.

Su ópera prima se intitula Como siempre llego tarde (o me vengo muy pronto). El jueguísimo de palabras, la provocación o la sugerencia.

Desde la autogestión (así se dice cuando el poeta echa a andar sus versos en el interior de un libro, y los comparte), Aziz camina la ciudad con su libro bajo el brazo. Hoy llegó a Feria del Libro Hermosillo 2018 (FELIH). Desenvainó sus versos con su estilo lúdico, intenso, profundo al momento de leer.

La voz es un blues, a veces la mutación hacia un atisbo de metal. El requinto que baja hasta convertirse en percusión. Aziz lee un poema escrito en spanglish: Wath does being in love feel like? La consecuencia de nacer frontera y convivir con el idioma del vecino.

Like that strange feeling cuando pasa la patrulla / like cuerno de chivo en año nuevo tacatacatcataca / like waking up y no  ver el otro lado…

Ya en corto, el poeta me cuenta la aventura de su primer libro publicado, de cuando anduvo aprendiendo a maquetar, de la entrañable colaboración de los compas, del diseño de Argentina Santacruz, de la elucubración de la publicación en librería Hypatia, esa casa laboratorio donde se dicen siempre las ideas.

Mucho tiene de romance esta historia de Aziz y su libro que ya anda en las miradas. Porque completar los pesos, aprender los precios del papel, buscar quién encuaderne, a costos accesibles. Es un acto desde los latidos de la intuición. Y así.

“Esta viene siendo mi primera publicación –cuenta el poeta-. Y la experiencia ha sido alucinante, desde el proceso editorial en el que elegimos un camino alternativo hasta ya el mismo enfrentamiento de la obra con el público, de la obra como objeto material, porque la obra ya se había enfrentado con el público, porque todo lo que está escrito aquí está escrito con el público, con ideas en mente, ideas que he pronunciado en voz alta. Todo esto en cierto sentido ya no era inédito como tal porque lo había dicho en muchos lugares, pero como objeto material es la primera vez que se pasa de mano en mano”.

En su presentación Aziz tuvo como presentadores  a Igmar Trujillo y Kevin Monge. Una fiesta amena, conjetura el autor.

“Porque fue entre amigos. Ellos son mis hermanos, camaradas, hemos vivido muchas cosas juntos. Con Kevin Monge precisamente en Agua Prieta, Sonora, teníamos un colectivo, hacíamos un fanzine con cero pesos de presupuesto, obviamente tenemos un montón de anécdotas al respecto. Hicimos talleres de poesía sin saber nada de poesía, y aquí con Igmar un montón de actividades allí mismo en la escuela de letras, con la comunidad estudiantil”.

Fue en precisamente en esa escuela de letras de la Universidad de Sonora, donde Aziz confiesa que aprendió mucho de literatura, pero admite que fue en los pasillos de la misma escuela donde se amplió el conocimiento en esas horas de análisis y discusión entre compañeros.

Que los primeros poemas sucedieron en la infancia, cuenta Aziz,  en el enfrentamiento solitario ante una computadora que solo tenía un programa de escritura, en ese cuarto donde no había televisión, donde escribir fue la mejor manera de entretenerse. De esos días está el recuerdo de un poema escrito para su mamá, escribiendo rosa con doble r. Hoy su escritura se convierte en un poema grande y peludo, como reza uno de sus versos.

Sabía que tenía mala suerte, pero nunca imaginé que tanta. / Sabía que las cucarachas huyen de la luz, / pero no que estaba condenado a pulular eternamente en / esta alcantarilla…