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Noche de azul musical en el Festival de Kino

Noche de azul musical en el Festival de Kino

Si el frescor que procede al crepúsculo en una noche a media primavera se confunde con aquellas vigilias de los plenilunios de otoño, no es culpa de los desinformados, sino causa y efecto de propuestas artísticas desde el Instituto Sonorense de Cultura.

Propuestas que se llevan a cabo en Festival Kino 2018, como fue la de la Orquesta Filarmónica de Sonora la noche del jueves 17 de mayo a las ocho pasado meridiano con un recital titulado De Sinatra a Manzanero para deleite de los allegados, oriundos y turistas.

En esta noche musical, los niños rodeaban la fuente de la Plaza Monumental, mientras el atrio del Templo de Nuestra Señora María de Magdalena se engalanó con el grupo de instrumentistas dirigidos por el ya célebre David Hernández Bretón, que al son de un alegre bolero mexicano abrieron el concierto, el cual muy probablemente se ha instalado para siempre en la memoria del espectador.

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La propuesta sonaba y versaba sobre la época dorada de la canción romántica estadunidense y el innegable sex appeal del género mexicano de Consuelo Velázquez, Tomás Méndez, Federico Méndez, Agustín Lara y por supuesto Armando Manzanero.

Las muestras fueron puntuales, virtuosas y agraciadas, las voces de Paloma Ledgar, Edgar Romero y Christopher Roldán hicieron cobrar vida a la lírica ya clásica de “Fly me to the moon” (también conocida como “In other words”) éxito de  Frank Sinatra y otros, destacando al par de los notorios graves de Romero, la fina compañía sónica del conjunto orquestal oficial y principal del representativo artístico exultante que en un alzamiento de banderas sonoras, dio por sentado el privilegio del oído en la ejecución de extrema pulcritud las notas del “bossa nova” que postulaba el evento de encuentro.

La sinuosa, sensual, balada de los años cincuenta norteamericanos, cobraba y cifraba su presencia en la elegancia y en la etérea voz de Paloma Ledgard al protagonizar, con respaldo de metales y cuerdas (un no convencional bajo omnipresente), la inmortal melodía de Nat King Cole “Unforgettable” (Inolvidable), cuyo efecto hipnótico entre los presentes fue una mezcla de dulce paroxismo y encanto sensorial. La mesa estaba puesta para Christopher Roldán y esa cereza en el pastel que significaba la unánime evocación de “My Way” como interludio al deleite de lo mexicano. La implosión vocal estuvo a la altura de la exaltación que conlleva la pieza y el público entregado respondió a la ejecución y la interpretación, momento que se registró como un punto extático (no el único) del concurso de oyentes.OFS_Festival Kino(2)

El recital dio paso a la comunión entre los cientos de asistentes a una noche azul de sentidos abiertos al romance con los oficiosos artífices de la instrumentación perfecta en tanto el arte propende lo humano, rozando la sublimación con la materialización del acto exacto, música construida nota a nota por los orfebres de la consagración dicotómica del movimiento humano y la prestancia acorde del objeto instrumento, y el instrumento de la voz en la persona de, por ejemplo, Christopher Roldán y el inmortal bolero “Júrame”, creación de María Grever e indiscutible en el imaginario artístico mexicano de toda la segunda mitad del siglo XX; o esa pieza sui géneris en boca (ora sí) original de Germán Valdez “Tin Tan” obra mérito del genio Luis Arcaraz, llenó la Plaza Central del Pueblo Mágico que es Magdalena de Kino, ya como un desbordado derroche de evocaciones y suspiros que alcanzó programa musical de ls segunda noche del Festival Kino. Seguida de “Nada Personal”, clásico de Manzanero, a dúo entre la Legard y Christopher Roldán, alternada con “Bésame Mucho” de Consuelo Velázquez, que conquistó definitivamente el encanto de quienes permanecieron de principio a fin recibiendo casi con los brazos abiertos, el ramo de más de doce rosas de rojas melodías de superlativa entrega y realización.

El detalle alegre de “Me importas tú” (“Piel Canela”), de femenina y álgida alegría, trayendo a cuenta aquella grabación de Eyde Gorme y el Trío Los Panchos, en voz de la ponente a prueba, la magnífica estelar Paloma Ledgar, fue también momento principal de un acierto concierto que, constatando los rostros y aplausos de los feligreses, no había ni que levantar encuesta o recoger impresiones, el encuentro fue de festival, no había nota de duda, no hubo compás de espera, la gente pidió otra y fue instante de que Edgar Romero cerró con la versión en español de “My Way”, (“A mi manera”) inmejorable opción que el público coreó y, a la usanza de sus presentaciones, cantantes, músicos y director de orquesta, recibieron de pie las ovaciones de pie que el público rindió.OFS_Festival Kino(3)

En tiempos de indefinición nacional, una dosis de cultura con la vitamina potente que representa un bello recital en manos de los mejores músicos y voces de la geografía estatal, restituye la claridad, o al menos la insinúa, la persuade, la incita. ¡Qué viva Magdalena y el Festival Cultural Kino!. Parte de nuestra identidad, energía que permite la reafirmación.