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Miguel Mancillas “El cuerpo es un espacio lleno de historias”

Miguel Mancillas “El cuerpo es un espacio lleno de historias”

Por: Samantha Leyva
“El existir frente a un cuerpo que está en toda la disposición de transformarse, de entregarse”. La
danza es un fenómeno de expresión fundamental para hacer sentir a la humanidad; así lo describe
Miguel Mancillas, coreógrafo, maestro y bailarín sonorense, que en días pasados recibió el Premio
Nacional de Danza José Limón 2018, uno de los reconocimientos más importantes del país.
Mancillas es miembro fundador de Antares Danza Contemporánea, compañía que proyectará Tu
hombro en el escenario de la vigésima sexta edición de la muestra internacional Un Desierto Para
la Danza.

La danza… ¿Para qué?
Es una pregunta que me cuesta trabajo definir, sobre todo en estos tiempos en que parece que se
están priorizando otras cosas; socialmente están pasando muchas cosas que son importantes, son
fundamentales. Es decir, la cuestión de la seguridad, la economía, ese sentido de incertidumbre
que se está viviendo por una cuestión política en el país: por supuesto que todo mundo tiene la
mirada en eso. Observas las redes sociales y lo notas. Entonces cuando yo descubrí la danza, pude
entender que estando cerca o haciendo contacto con el arte ibas cambiando la manera de percibir
tu realidad y que, por lo tanto, las posibilidades de existencia se ampliaban. Para mí, entonces,
significó algo absolutamente fundamental y esencial en mi existencia. Mis grandes
transformaciones como ser humano fueron a través del arte y fueron por el arte también.
La danza es una forma de reconocer tu cuerpo […]. Entonces, yo ante el espectador dudoso de
acercarse a la danza – porque me dicen “es que no les entiendo, es muy raro” -, todos tenemos un
cuerpo, y como tal, es un espacio lleno de historias, del que no nos podemos escapar de lo que ha
vivido el cuerpo.

En esta edición de UDPD, Antares bailará Tu hombro, pieza que presentaron en septiembre del
año pasado celebrando sus treinta años… ¿Qué representa esta pieza y qué es lo que público va
a poder presenciar?
Para un grupo, el volver a ver lo que uno ha hecho es bastante importante, porque la danza
contemporánea, aunque es muy joven, también tiene historia, que es importante mantener,
además de observarnos, analizarnos. Me gusta mucho esta posibilidad de observar hacia atrás y
de a tratar de ver hacia adelante. Tu hombro es una obra que para mí resultó significativa porque
cuando se montó, hubo un cambio en el grupo; se integraron nuevos bailarines, entonces me
interesa verlos comparativamente, cómo se han ido transformando como intérpretes, pero
también es como un abrazo, es una manera emotiva, observarnos y ver cómo hemos crecido,
como familia, como un grupo.

¿Cómo notas la situación de la danza contemporánea sonorense?
Creo que la danza siempre ha estado como en constante transformación. Desde que yo me
acerqué, me tocó ver las presentaciones de la Universidad de Sonora, con la maestra Martha
Bracho. Participé en Truzka como bailarín y coreógrafo, después me tocó ver el surgimiento de
diversos grupos y el ver cómo reaccionaba la gente, cómo le resultaba emocionante ver toda la
danza que se presentaba, que le resultaba muy enriquecedora. Ahora, veo a este núcleo de
jóvenes de la misma manera que en aquel entonces: buscando su identidad, su manera de hacer
danza, pero también buscando la creación de público. Yo veo a UDPD como resultado del esfuerzo
de los grupos que estuvimos trabajando antes y resultado también del interés los jóvenes por
mantener un evento que nos brinda un panorama regional, nacional e internacional.

¿Cuál es el compromiso del artista hacia el público, hacia el ser humano?
Creo que la honestidad es un principio humano fundamental. Pienso que uno debe tener claro
para qué es que uno entra a la danza. A veces pienso que mucha gente entra impulsada por la
fama. El fenómeno ha cambiado mucho con las redes sociales: hay un concepto de realidad
presente constante, el espectáculo de la realidad. Me ha tocado ver cómo ha ido cambiando el
rigor, cómo se veía el compromiso: toda esa diferencia creo, se verá reflejada en el arte, a ver a
dónde evoluciona. Creo que si yo analizo lo que me ha tocado vivir, me han tocado muchos
privilegios históricos. UDPD es un espacio en el que la gente se atreve a hacer uso de su libertad, a
su derecho de consumir y acercarse al arte, y eso también ayuda a que artista enfrente su obra. Ha
cambiado el lugar de arte en la sociedad. Todos esos cambios nos tendrían que hacer reflexionar a
nosotros como artistas acerca de cuál es nuestro lugar, cuál es nuestro lazo con comunidad, con la
sociedad.