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Adriana Castaños: “La danza contemporánea es una declaración filosófica”

Adriana Castaños: “La danza contemporánea es una declaración filosófica”

Por Samantha Leyva

 

Con el temprano acercamiento a las expresiones artísticas, desde muy pequeña, Adriana Castaños supo que quería bailar.

La bailarina inició su carrera como coreógrafa e intérprete en 1981, formando una sólida trayectoria en la disciplina dancística. La contundencia que caracteriza a su obra la llevó a ser acreedora del Premio Nacional de Danza José Limón, entre otros reconocimientos. Así también, consolidaría la formación de Producciones La Lágrima, compañía dancística bajo su dirección, misma que participará en esta edición de la muestra internacional Un Desierto Para la Danza 2018 con la pieza Fisuras.

 

¿De dónde surgió la inquietud de Adriana Castaños para bailar?

Yo creo que fueron múltiples factores. Había una condición cinética, me encantaba el movimiento, la relación con la música, me sentía protagonista de todos los eventos infantiles [ríe]. Mi abuela, aunque muy joven, tuvo experiencia en la danza y era ella quien me llevaba al teatro, al cine, a los espectáculos… Creo que toda esa conjunción de elementos y toparme con la versión escénica de la danza es lo que realmente me impactó. No la comprendí en un principio, pero me movió muchas cosas y todo eso contribuyó a que dijera “yo quiero hacer eso”. […] Si me preguntas cuándo decidí que iba a bailar, yo diría que desde siempre. Si me preguntas cuando decidí que podía dedicarme exclusivamente a esto y vivir de ello fue cuando me fui a estudiar una profesión, Ciencias políticas en la UNAM, y ahí me topé con bailarines de carne y hueso que estaban ejerciendo una profesión, porque en provincia no se veía, todo eso nos quedaba lejos… Afortunadamente ya no es así. Así, me fui instruyendo mediante clases, lecturas, el atender funciones… Además de que el contexto lo permitía, había más gente que se dedicaba a eso, y en ese ámbito podías crecer más o encontrar más oportunidades.

 

¿Qué es lo que propone la danza contemporánea a diferencia de otros estilos?

La danza contemporánea no es un estilo, es una declaración filosófica: se habla del hombre y de los tiempos contemporáneos. Y en ese sentido, hay mil versiones, mil maneras de abordar los diferentes temas de la contemporaneidad; creo que ha sido un error manejar la danza contemporánea como un género porque luego se generaliza o se tiende a esperar ciertas cosas; sin embargo, hay una gran diversidad de formas de abordar el acto simbólico.

 

En esta edición de UDPD, Producciones La Lágrima retoma Fisuras… ¿qué significa para Producciones La Lágrima este trabajo, tanto en lo técnico como en lo simbólico?

Yo podría decir que es una obra icónica del grupo, pero también una obra muy querida, a la que le tenemos gran afecto por el proceso creativo, por lo que involucró y lo que hemos aprendido de ésta no sólo cuando se hizo, sino por los procesos de remontaje de los distintos integrantes que la han enriquecido, le han aportado otras formas de ver la danza… El año pasado que cumplimos veinte años, retomamos la pieza como forma de honrar a todos los cuerpos que han sido partícipes de Producciones La Lágrima y de Fisuras. Finalmente es una reposición de afecto, y que a nosotros nos pone en otra situación; mantener la vigencia de la obra.

 

¿Qué significa para ti el haber participado de manera activa en la conformación de los programas para la apertura de la escuela de artes escénicas de la Universidad de Sonora?

Yo creo que es parte del trabajo. Una de las cosas que tenemos que tener clara es que gran parte de la actividad artística significa gestión, producción, estar adelantándonos para crear un movimiento y para generar espacios para el arte que se inserten en la cultura: entonces, lo veo como algo que va prendido a esta profesión.

 

Ligado a esto, ¿cómo crees que ha ayudado UDPD en la proyección de trabajos que se gestan y salen de la Universidad de Sonora, y viceversa? ¿cómo ves este vínculo que tienen estas dos instituciones?

La Universidad de Sonora ha ido de la mano de UDPD desde sus inicios con el intercambio de espacios y actividades. Desde el surgimiento de las licenciaturas artísticas, hay una generación de artistas que están proponiendo más cosas, que están en esa búsqueda y me parece que han aportado muchísimo, tanto a la muestra dancística como a la conformación de la danza y la cultura en general como bailarines, creadores, promotores; entonces, creo que es parte de este crecimiento. Es una fortaleza que tenemos en el estado de Sonora.

Los jóvenes siempre han estados presentes. Creo que tendemos a reducir la visión del artista sólo al coreógrafo, cuando el intérprete es un creador escénico, una parte integral de la obra, de la pieza, de lo que se propone, y ha estado siempre presente en UDPD. Más bien, creo que se deberían abrir otras plataformas en el sentido de la investigación, de la experimentación, de proponer nuevas tendencias.

 

¿Cuál es el reto para Adriana Castaños, como artista, como ciudadana, como profesora?

Es algo que me he estado preguntando mucho, desde hace tiempo. No solamente en lo que estamos haciendo en términos artísticos y de cultura, sino a nivel político, como ciudadanos, cómo estamos respondiendo a las actuales circunstancias de vida. Y me parece que lo fundamental es no entregar cheques en blanco a nadie. Hay que pedir cuentas, hay que exigir y hay que colaborar. Yo creo que no es nada más esperar que alguien nos resuelva, sino el cómo colaboramos para resolverlo. En ese sentido, tendríamos que tener más responsabilidad. Y como artista, es la misma situación.