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Colectivo Querido Venado Deconstruyen lo convencional: minimalismo, geometría y perfección

Colectivo Querido Venado Deconstruyen lo convencional: minimalismo, geometría y perfección

Samantha Leyva
La similitud de ideas fue el factor común. De una forma natural, Isis Piña, Sergio Valentín y
Guillermo Aguilar, encontraron entre ellos una afinidad creativa cuando estudiaban el último año
de la licenciatura en danza contemporánea en la Academia de la Danza Mexicana del INBA, en la
Ciudad de México. Así surge el Colectivo Querido Venado, platicaron.
“Se formó cuando nosotros todavía éramos estudiantes. Empezamos con el proyecto Lepanto, que
es justo una de las obras que se presentará el día de hoy y pertenece a la trilogía del programa
Darks bright, baby. Nosotros empezamos con esta obra –Lepanto- en 2013, que fue premiada con
Emergencia Coreográfica. Eso fue el inicio del colectivo…”, expresó Isis Piña.
A partir de la producción de su primera obra Lepanto, al ver el alcance y proyección de la misma,
los jóvenes tomaron la decisión de profesionalizar sus ideas, motivados a continuar
desarrollándose y creciendo a otros niveles.
— ¿Cómo se consolida el colectivo Querido Venado?
– Sergio: Nuestro trabajo empezó por ver ciertas afinidades e intereses en común; ciertos puntos
de vista que intentaban ser mostrados. Y bueno, este programa que presentamos hoy conmemora
el quinto aniversario del colectivo, donde mostramos tres trabajos que hemos hecho, que se
caracterizan por esta onda obscura en ellos, siempre con un tratamiento de sátira, pero a su vez,
revestido de una onda muy pop, muy minimal.
— ¿Qué otras piezas incluye Darks bright, baby?
Sergio: Esta también Digital Versicolor, un fragmento de otra pieza que se llama Himno
Melancolía, trabajo que refleja las experiencias de guerra de una persona que ha quedado
afectada por esos sucesos y ve ahí una serie de alucinaciones, y la tercer pieza es titulada Happy
Birthday Dear Napoleon, en donde mostramos como un recuerdo se va tergiversando a través de
su constante rememoración.
— Cada quien guarda diferentes perspectivas desde su individualidad. ¿En qué forma creen que
sus diversas visiones han aportado a su trabajo coreográfico?
Guillermo: Es curioso habernos encontrado en el camino, porque en realidad tenemos mucha
afinidad. Entonces, hablando de ideas, cada proyecto nos va llevando por una misma ramificación.
Planteamos la idea general sobre la que se va a trabajar, nos llenamos de referentes y a partir de
ahí, vamos aportando. Es curioso que, hay una conexión muy particular entre los tres, entonces las
ideas siempre van por el mismo camino y fluyendo… Puede ser que uno proponga la estética de la
pieza, otro el movimiento, otro la coreografía… Así se va llenando la caja de ideas, se va

complementando. Y es eso, siempre tenemos muy clara la idea de hacía dónde queremos que
vaya la pieza, cómo queremos que se vea, qué queremos que el espectador sienta, qué queremos
provocarle, además que tenemos una comunicación muy puntual, somos muy directos, porque
antes de empezar a trabajar y ser colegas en esto, ya éramos amigos. Eso nos ayuda a plantear
nuestras ideas: es un constante aporte y retroalimentación, y así hemos funcionado hasta ahorita.
— ¿Es su primera vez en Sonora?
-Sergio: Curiosamente vinimos hace años con la escuela, precisamente a Un Desierto Para la
Danza. Vimos a Antares, a La Intrusa, una pieza de Quiatora Monorriel en el risco de afuera (de la
Casa de la Cultura).
— ¿Y ahora, cómo se sienten de venir como participantes?
-Sergio: Increíble. Cuando vinimos aquella vez nos dimos cuenta de la magnitud del evento y lo
padre que era este festival, y cuando supimos que habíamos ser seleccionados dentro de él, fue
como… No sé ni cómo explicarlo. Es como un círculo: ya vi, y ahora yo muestro, yo aporto.
Seguramente generaciones posteriores harán lo mismo. Es un ciclo.
— ¿Por qué ‘Querido venado’? ¿De dónde surge la idea del nombre?
– Sergio: Querido Venado para nosotros significa la totalidad. Tiene que ver con esta idea del
venado de la cultura huichol; esa infinitud, esa realidad desde donde nosotros estamos tomando
diferentes cosas, pero que también pretendemos ampliar. Esta leyenda del venado cuenta que
después se transforma en peyote y a partir de esta planta, la realidad se extiende. Y es lo que
hacen los huicholes. Entonces, nosotros al mostrar nuestro trabajo, al ser crítica, extensión o
deconstrucción, finalmente estamos ampliando un poquito el universo de los espectadores… O
eso quisiéramos.
— ¿Cómo le muestran a la audiencia lo que representa el concepto de danza contemporánea?
– Guillermo: Desde un principio tuvimos muy claro que no queríamos contar historias lineales. No
nos interesa tanto que el público entienda el principio, el desarrollo y el final como tal, como una
narración clásica. Es difícil, porque el público no está acostumbrado a cosas que no te llevan de la
mano; es complicado, pero queremos proponer nuevas formas de que los espectadores tengan el
interés de quedarse en una obra, que los atrapen desde otro lugar…
Sergio: Exacto. No desde una lógica clásica, No razonar qué es lo que está pasando, sino sentirlo. El
estar presente desde la contemplación y la relación que se genera entre el intérprete, el bailarín
con el público: eso es lo que nos gustaría y de esa forma queremos abordar al público. También
creemos que ellos cuentan con este tipo de referencias de la cultura mainstream, entonces es fácil
que se sientan conectados con lo que estamos presentando, aún que lo que estamos presentando
sea una crítica o una extensión de la cultura mainstream.

Guillermo: O una deconstrucción de la misma. Colocamos muchos signos de la cultura mainstream
pero deslocalizados. Nos gusta pensar que la gente, al verlos ahí, hace un clic con su realidad. Y
tampoco buscamos presentar el repetir patrones o reproducir modas de movimiento. Estamos en
una búsqueda constante de abordar la danza contemporánea desde otro lugar, y el lugar que
hasta hoy hemos encontrado, es el minimalismo. Hemos sido bastante obsesivos con el
minimalismo, con la perfección y la geometría. Entonces también es eso: llegar al público no con
esta perfección, este virtuosismo que se piensa cuando escuchas “danza contemporánea”, del
bailarín estético, alargado; de estas ideas preconcebidas del quienes no conocen o no están tan
inmersos en la danza. Eso es lo que buscamos romper.
— ¿A qué invitan al público sonorense en la presentación de esta noche?
-Guillermo: A abrirles la puerta a nuestro universo. Buscamos proponerles un disfrute y un goce
estético, un momento de contemplación. Que disfruten e interpreten lo que ellos deseen. Que
estén abiertos a interpretar y a gozar de nuestra propuesta coreográfica.
Isis: Sí, porque nosotros les estamos dejando ciertos elementos ya, y a partir de eso, cada quien es
libre de imaginar lo que quiera. Y sí, permitir justo como entrar a esta contemplación; darse ese
momento.