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Me preocupa la satanización de la tecnología

Me preocupa la satanización de la tecnología

Rafael Cota Rivas

Relatos del futuro que ya llegó

Rafael Cota RivasCarlos Sánchez

La sinopsis advierte: ¿Qué pasará en los próximos cincuenta años? ¿Los seres humanos seremos más humanos, o menos? ¿Cómo será nuestra rutina diaria?

La sinopsis habla del libro Relatos del futuro que ya llegó, del escritor sonorense Rafael Cota Rivas, y el cual se presentó en días pasados en Museo de Arte de Sonora, en coordinación con el área de literatura de Instituto Sonorense de Cultura.

Marco Paz, en su exposición como presentador, concluye que “Este es un libro que hace un llamado a la conciencia de todos nosotros, de que este futuro si bien tiene grandes adelantos tecnológicos, no está completo si no le damos  la identidad y el uso y el contenido profundamente humano a la tecnología. No se nos olvidé que la tecnología es un medio, solamente, un medio como es la energía atómica que puede destruir ciudades, que puede electrificar grandes porciones de ciudades y países de manera muy efectiva”.

“Tenemos que tomar conciencia de que este futuro que ya llegó debe tener una característica profundamente humana y profundamente inclusiva que es otro de los grandes temas que tiene nuestro país”.

“La tecnología no puede ser un desigualador  (sic) más de los que tenemos. Si algo caracteriza a este país, y creo que a todos nos ofende, es la inmensa desigualdad entre unos y otros, y no solamente desde el punto de vista de ingresos, que ya de por sí es ofensivo, inmoral, sino también desde el punto de vista de las oportunidades, y este futuro tecnológico tiene que estar al servicio de todos, principalmente de la gente de la base de la pirámide sociales que son quienes menos tienen”.

Momentos antes de la presentación, gracias a la tecnología, y en ese viaje de Rafael Cota Rivas desde su ciudad natal hacia la capital del estado, conversamos vía telefónica.

–Rafael, ¿cuál fue el acontecimiento que te hizo detonar este libro, de dónde surge?

–Soy innovador de profesión, y constantemente estoy en contacto con este tipo de tecnologías y este tipo de situaciones. Cuando platico con la gente adulta, les cuesta trabajo entender estos tecnicismos, lo que esto conlleva. Entonces me di a la tarea de hacer historias basadas en la rutina diaria con personas de a pie, exponer situaciones donde muy pronto estarán conviviendo con la tecnología.

Escribí diez relatos, en los cuales hay unas cuarenta tecnologías exponenciales que hacen que la vida diaria en este futuro inmediato sea un poco distinta a lo que estamos acostumbrados.

–¿Qué te deja la construcción de este libro?

–La exposición de algunas de las fobias que dejo ver; me preocupa de manera importante la satanización que se da de la tecnología. Constantemente escuchamos que el ser tecno dependiente es algo negativo, yo nada más propondría que platicaran con una persona que utiliza un marca pasos, a ver si eso le resulta negativo para continuar su vida y para poder seguir emocionándose, y viviendo, y ser humano. Y amándose, enojándose, y riéndose como cualquier otra persona, como nosotros. Entonces, a partir del entorno decidí escribir algo que mostrara una cara positiva de lo que se puede hacer con la tecnología.

–¿Por qué escribir, de dónde te nace esta vocación?

–Yo provengo de una familia de artistas, de varias generaciones arriba: artesanos, escritores, poetas, pianistas, pintor mi padre, pianista mi madre, el arte es algo con lo que yo crecí, y desde muy pequeño escribo cuentos, obras de teatro, y este es mi tercer libro que se publica.

–¿Qué es lo que más disfrutas de tu presente?

–La oportunidad de convivir con personas que están construyendo ese futuro que vamos a vivir muy pronto.

–¿Qué significa en tu vida el ocaso, la puesta de sol, cómo reaccionan ante ello?

–La puesta de sol me hace pensar dos cosas, la primera de ellas es en lo infinitamente hermosa que es la naturaleza, pero por otro lado me hace pensar en lo que tú comentas como una puesta de sol, pues en realidad el sol no se pone, el sol no se mueve, los que nos estamos moviendo somos nosotros en el globo terráqueo, siempre me saca una sonrisa esa sensación que tenemos de que el sol se mueve.

–Ser oriundo de Cananea, ¿qué te causa ese acontecimiento?

–Cananea lo asume uno de manera extraordinariamente intensa, el peso histórico de lo que significa Cananea, la verdad es que uno se siente muy orgulloso de ser de ese lugar del país, y sobre todo muy consciente de que la lucha que uno tiene que estar haciendo constantemente para lograr que los seres humanos seamos tratado precisamente como eso: como seres humanos.