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En la sierra sonorense, todos los habitantes son artistas

En la sierra sonorense, todos los habitantes son artistas

Por Samantha Leyva*

Huachinera, Sonora, 07 de octubre 2017.- Por la mañana, estudiantes de las comunidades de la sierra sonorense salen de la rutina: es el segundo día del Festival Luna de Montaña, que inicia sus quehaceres con las vivaces risas del público infantil, arrebatadas por una pareja de mimos durante el espectáculo ¡Pum!, en el Centro Artístico y Cultural de Huachinera.

Ahí, además de los talleres se presenta también ‘Historias de la sierra’, obra teatral de niños para niños, con actores y actrices originarios del municipio, bajo la dirección del maestro Julio Perea.

El CACH ha recibido visitantes de diversos municipios. Durante los recorridos, es interesante conocer que los edificios que lo conforman son resultado de un proyecto de tesis de alumnos de Arquitectura de la Universidad de Sonora; proyecto que se vio concretado y ha tenido un gran impacto para los habitantes, pues se ha convertido en un un lugar fundamental para el impulso y desarrollo del arte y la cultura en Huachinera.

Después del deguste de un plato de cocido, una caminata por los alrededores de la plaza, donde niños y niñas corren y juegan, mientras algunos habitantes esperan sentados bajo la sombra de un árbol de maple.

El clima es agradable y las tardes, tranquilas. Al pasar de las horas, Huachinera se va convirtiendo en música, en fiesta. Las melodías también salen de las letras y los libros, como el de Rodolfo Rascón, por ejemplo, titulado “Compositores sonorenses 1860 – 1940”, resultado de una larga investigación que recopila biografías e imágenes de grandes músicos del estado.

En la sierra sonorense, todos los habitantes son artistas. La tarde del viernes la toman los jóvenes: talentosos sonorenses. De pronto el kiosco es el escenario, los asistentes lo rodean. El quinteto que conforman Estruendo Norteño son los primeros en subir. Originarios de Bacerac, ellos le cantan a la celebración: dos de sus temas fueron compuestos por ellos para el Festival Luna de Montaña.

Después, el turno es para el coro infantil y juvenil de Nacozari, quienes apropian baladas populares que para el público, es casi imposible no cantar a la par. Para finalizar, entre coloridos atuendos y el agite de las faldas típicas, el ballet folklórico de Unisierra Moctezuma inyecta energía y entusiasmo a los sones tradicionales del país.

Junto con las notas que salen del trío de saxofones, la luna se vuelve a colocar en su lugar y alumbra al municipio de Huachinera. Ecos, ensamble acústico de Agua Prieta, inicia su primeras notas al entrar la noche, y al mismo tiempo, el CACH empieza a recibir a los invitados a su tradicional cena, amenizada por el grupo de jazz Son4, donde tuvo lugar la entrega del reconocimiento Luna de Montaña a la gestora, promotora cultural, escritora y cronista oriunda de Nácori Chico, Isabel Cristina Murrieta López.

Durante la ceremonia, se le hizo entrega de la estatuilla que representa a la luna entre dos altas montañas, de manos de Ernesto Jess Dávila, fundador del CACH.

Abajo, en la plaza, continúa la celebración. Después de la comparsa que va danzando tras la luna al ritmo de los tambores, los López Pérez suben al escenario con su irreverente propuesta musical: una fusión de ska, reggae y rock que pone a bailar a quienes continúan disfrutando de las actividades.

Aquí sigue la celebración del arte en todas sus manifestaciones, en espera de que este esfuerzo motive a la creación y a un mejor desarrollo cultural. La luna es testigo.

*Samantha Leyva es estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Sonora
y forma parte del equipo del Instituto Sonorense de Cultura.