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El hombre: ¿el mejor amigo del perro?

El hombre: ¿el mejor amigo del perro?

35648298583_c4c45293a0_kPor Óscar Grajeda

Frente al debate mediático reavivado el día de ayer tras la última agresión de un perro pitbull a una mascota y su dueño en Ciudad de México, que se suma a los trágicos ataques que cobraron la vida de una niña de dos años en la delegación de Iztapalapa (mayo de 2017) y de una de tres años en la delegación Coyoacán (julio de 2017), Jauría, la segunda obra presentada en la Muestra Estatal de Teatro 2017, pone el dedo en la llaga ante una problemática que evidencia una serie de vicios y omisiones de la que todos somos culpables: el abandono y el maltrato canino.

Jauría es así: una representación cruda y cruel de lo bestias que llegamos a ser los hombres con estos fieles animales. En la obra, un grupo de perros callejeros es dotado con una voz para denunciar, desde una cándida perspectiva, los abusos y ultrajes que sufren los canes: el abandono, el maltrato y el uso de estos como máquinas de pelea, como armas mortales.

La obra, una producción de Abemvs Teatro, además de presentar una crítica al abuso animal, permite reflejar estos mismos atrope llos en el maltrato y abandono infantil o en la explotación humana en general. “El hombre es el lobo del hombre”, reza un famoso latinismo que da cuenta de lo salvaje que podemos ser con nuestros semejantes, no digamos ahora con otros seres vivos.

No todo es salvajismo en la representación, pues también los actores (Luz Karen Valencia, Kelly Key, Edgar Garat e Iban Gil) imprimen la gracia y jovialidad que caracterizan a los perros. Sus travesuras, su ingenuidad, su fidelidad y amor incondicional. Sus sueños de paz y bonanza, y un deseo por un mundo mejor, más allá de los terrenal, como el Tombuctú que dibujara Auster en su novela homónima para el entrañable Mr. Bones.

La autora del texto es Mónica Perea, una joven dramaturga de Ciudad de México que ha cobrado relevancia en los últimos años por ofrecer una apuesta estética renovadora que cuestiona las formas tradicionales del teatro y los aparatos e instituciones que las han venido ejerciendo. Cut López, el director del montaje, ha encontrado en la producción de Perea un eco a sus inquietudes escénicas, que se complementan con su visión del teatro y en el interés mutuo por generar nuevos públicos, nuevos lenguajes y nuevos espacios.

El montaje de Cut López rompe con muchos de los valores establecidos para el arte dramático. Así, no se puede detectar una división tangible entre escenas y actos. Tampoco existe una definición específica de los personajes. Todos son perros, cualquier perro, pero cobran sentido en tanto que se conciben como un grupo, como un tod35648297043_1f6ed2fba9_ko, como una jauría libre pero extraviada. La propuesta escénica trasciende por igual los límites de las disciplinas artísticas, ya que música, teatro y danza se integran como un nuevo lenguaje, un nuevo código que interpela a los referentes y perspectivas de las nuevas generaciones.

La plasticidad explotada por Cut López se construye no solo por los elementos materiales de la mínima escenografía, pues son los mismos intérpretes quienes habitan el escenario, vistiéndolo con préstamos coreográficos que a momentos componen un orden geométrico o un caos intempestivo. La iluminación hace su parte, con una acertada comunicación de los sucesos representados: los cuetes, la sangre, la furia, la paz.

Son estos recursos escénicos de la propuesta de López un continuum hacia el texto de Perea, con quien por cierto hará mancuerna nuevamente el día de mañana, para la presentación de R&J, una adaptación del clásico Romeo y Julieta de William Shakespeare. Una obra que promete, tras reconocer la apuesta escénica innovadora de Cut López y su compañía Abemvs Teatro, ser una de las mejores candidatas para representar a Sonora en la Muestra Regional de Teatro.