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Ruido Territorio: ¿Cómo podemos hablar del paisaje después del paisaje?

Ruido Territorio: ¿Cómo podemos hablar del paisaje después del paisaje?

La búsqueda como un bastión. Porque la vida es esto. La mirada constante. Hacia el exterior como una consecuencia de lo que exige el interior.

Luis Mercado busca, desde su lenguaje más constante, el arte visual, el decir lo que le obsesiona. La existencia del paisaje, por ejemplo. Y sus diversos conceptos. O cómo se transforma esta concepción de lo ya preconcebido.

Beneficiario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes (FECAS 2015-2016), Categoría Creadores con Trayectoria, Luis desarrolla el proyectoRuido Territorio, frase poética que da nombre a su exposición en la Galería Eusebio Francisco Kino de Casa de la Cultura de Sonora, la cual estará inaugurando el miércoles 15 de febrero.

Inquieto y afable. Con la piel y en ella diversos símbolos, a manera de tatuajes, que reseñan su paso por la vida, Mercado atiende a esta conversación en el contexto del montaje de su propuesta visual y auditiva.

–Luis, ¿cuál es la búsqueda de Ruido Territorio?

–Me interesa seguir hablando del espacio, específicamente en el paisaje, pero he decidido dar un paso atrás. En cuanto a fotografía sentía que me estaba repitiendo, necesitaba nuevos aires y eso me funcionó como pretexto para de pronto contestar una duda que tengo, y es una confrontación de una problemática con el concepto, porque por ejemplo cuando a ti te dicen paisaje tú ya te configuras una idea: ciertas líneas del horizonte, ciertos elementos visuales, te hablan de paisaje y ya tienes una expectativa de lo que visualmente vas a ver.

Esto dentro de la historia del arte, ya está tan implementado que incluso hay quienes ya consideran al paisaje como una categoría estética, algo que ya tiene de manera estricta una expectativa de cómo se debe formular. Y no está mal, pero de pronto, a partir de este proyectoRuido Territorio, que le propongo al Instituto Sonorense de Cultura a través del FECAS, me planteo la pregunta de cómo se pudiera abordar el paisaje incluso desde formatos poco adecuados para su representación. Creo que mi problema es con la historia de su representación, siempre ha querido ser un poco figurativa, un tanto exacta, necesariamente preciosista o estética y lo que yo hago es preguntarme: ¿qué pasaría si hablamos desde vertientes que tradicionalmente no se utilizan?, ¿hablar de paisaje o por lo menos de ciertas cualidades, a partir del sonido, del color, de apreciaciones táctiles, a partir de la mera idea del paisaje y no tanto su visualización exacta? Y lo que hago es también usar eso de pretexto para dejar de lado la fotografía y empezar a experimentar con otros medios que me han interesado desde hace tiempo pero yo no me sentía con confianza de utilizarlos para articular estas ideas, y esto por falta de experiencia porque simplemente no encontraba la manera de traerlo a mis prácticas, a mi medio de trabajo.

Con Ruido Territorio, no diré que lo logro, si soy honesto yo considero esta exposición más una colección de apuntes visuales acerca de qué pudiera suceder con el paisaje a partir de estas nuevas vertientes, estos soportes inadecuados, pero a final de cuentas apuntes visuales que para mí funcionan por el simple hecho de que ya me dan el pretexto de plantear esa interrogante, esa duda: ¿Cómo podemos hablar del paisaje después del paisaje?

Lo que estoy trayendo en esta exposición son instalaciones de color para crear ambiente, instalaciones sonoras. Por ejemplo hay una pieza que está transformando en tiempo real imágenes del paisaje en sonido y más que verlo lo que se tiene que apreciar es el sonido. Una proyección donde desde un software que genero en este periodo, está creando un paisaje infinito a partir de vectores. Por ejemplo, un par de impresiones acerca de cómo nuestras plataformas de comunicación como Google ven y entienden la imagen del paisaje, juegos con pixeles al azar, que lo que hacen son paisajes fortuitos. Realmente aquí no voy a presentar descripciones precisas, sino ideas de cómo platicarlos. Eso es lo que me interesa en este momento.

–¿Ruido Territorio tiene alguna ubicación exacta?, ¿dónde es el trabajo de búsqueda, la locación?

–No. Ya desde una pieza anterior, Reconocimiento Desconocimiento, que se presentó en la Bienal de Artes Visuales del Noroeste, hace un par de años, yo también estoy planteando un poco la idea de despojarme de esa territorialidad. No me puedo deslindar de mi espacio, pero de alguna manera sí convertir en una situación más general esa pieza, por ejemplo, un mismo paisaje que era tomado en distintas horas del día, desde el anochecer y al amanecer, pero con una cámara descompuesta, me permitía jugar con algunas ideas generales, por ejemplo: hay una línea del horizonte relativamente perceptible, hay colores relativamente perceptibles, que de alguna manera tú reconoces, pero al mismo tiempo de ninguna manera lo puedes enlazar con un espacio. Lo que estoy presentando aquí es muy general, todavía no me desprendo físicamente del desierto, que es el paisaje por excelencia que hemos abordado en Sonora, y en lo personal no me interesa hacerlo porque lo encuentro como un espacio muy interesante, lleno de sentidos y que nos falta todavía por identificar y explorar, pero por lo menos ya no es un desierto que tú puedas identificar como una zona boscosa de Cajeme, o el desierto que rodea Hermosillo, carretera a Kino, o el desierto de Altar. Decido renunciar a esas precisiones de ubicación para hablar de manera general.

–¿Qué fue primero: Ruido Territorio como título o el trabajo en sí?

–El trabajo. El trabajo ya tiene un referente. Hace un par de años le propuse al Museo de Arte de Sinaloa una pieza donde en tiempo real yo leía, o una pieza leía una roca y a partir de esta roca, que tiene sus accidentes físicos, geométricos, esta textura escarpada que es riquísima, hacía una lectura a partir de una cámara, de una webcam y se transformaba en un sonido un tanto primitivo. Yo ahí ya tenía también la experimentación de empezar a utilizar otros medios, pero todavía no tenía esta precisión de idea de para qué los quiero utilizar, simplemente me atraía mucho esta conjunción entre un método técnico, casi científico, que es la programación y los medios que nos ofrecen la tecnología, las cámaras, la computadora, los procesadores y por otro lado ver de qué manera podía hacer dialogar estos métodos de trabajo, en mi cuerpo de trabajo. A partir de ahí decido llevarlo a una escala mayor donde ya lo conjugo con mi preocupación de siempre que es el espacio, el paisaje y decido el título que es un tanto lógico, de un territorio generador de un ruido que describe dicho territorio; entonces de ahí vino el título Ruido Territorio

Ruido Territorio Postal