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​El éxito de unos cuantos no debería ser a costa del fracaso de todo un país: biografía de Carlos Slim

​El éxito de unos cuantos no debería ser a costa del fracaso de todo un país: biografía de Carlos Slim

Es un buen padre, un amante del beisbol, un lector voraz y poseedor de una capacidad matemática remarcable. Es un ingeniero civil dueño de una oficina austera. Austera como los trajes que viste y el café que bebe, ambos, marca Sanborns; ¿son estas características las que convierten a Carlos Slim en una persona común y, sobre todo, buena?

 

#TodosLeemos, campaña de difusión y acercamiento a la literatura, presentó en esta ocasión Slim: Biografía política del mexicano más rico del mundo, obra del periodista Diego Enrique Osorno.

 

La conversación fue con Salvador Camarena, escritor, quien participó como presentador del libro; contó además con la compañía del director del Instituto Sonorense de Cultura, Mario Welfo Álvarez Beltrán; el coordinador de Literatura y Bibliotecas del ISC, Josué Barrera; y el director de Proyecto Puente, Luis Alberto Medina.

 

“Es un gran libro; es un reportaje de reportajes. Tiene esa vocación por el perfil, por encontrar la historia detrás de la historia, cosa que debería desarrollarse más en el periodismo de México”, comentó Camarena.

 

“Es producto de un trabajo meticuloso, exhaustivo, serio, balanceado; porque también se propone que no sea este volumen un ejercicio de linchamiento ni tampoco de glorificación al personaje”, continuó.

 

Durante la conversación, Camarena, no obstante reconocer la labor reporteril de Osorno, aseguró que el autor le quedó debiendo el colofón del texto que respondiera a la pregunta: ¿es Carlos Slim una buena persona?

 

Diego Enrique Osorno respondió: “129 mil millones de dólares –fortuna calculada del empresario– es algo de una violencia económica tremenda, es algo que mató gente, algo que dejó niños sin comer; lo que ha representado Slim con sus prácticas monopólicas, es algo casi tan grave como la guerra contra el narco.

 

“Pero eso no quiere decir que no pueda ser, por ejemplo, un padre de familia ejemplar; esa contradicción en algún momento me representó un problema, pero creo que lo más honesto cuando se hace periodismo, es transmitir estas contradicciones al lector, dejarle esto al lector me pareció lo más sensato”, aseveró el autor del libro.

 

Asimismo, surgieron múltiples interrogantes: ¿Carlos Slim habría hecho lo que hizo si el sistema no se lo hubiera permitido? ¿Dónde está el gobierno mexicano en esto? ¿Y las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes? Estas ausencias, según Camarena, no demeritan el trabajo de Osorno, sino que, al contrario, sustentan la peripecia empresarial que el reportero narra.

 

Aún así, insistió: ¿es entonces Carlos Slim una buena persona?

 

“Yo puedo hablar de mis entrevistas, de los documentos, de la investigación; acumular vivencias y plasmarlas en el libro, para que el lector pueda hacer el mismo recorrido que yo hice y al final llegue a una conclusión.

 

“Sí, es un libro de denuncia, de crítica, pero los libros también propician la posibilidad del juego, la parte literaria, por eso yo mismo hago la pregunta: ¿puede uno de los hombres más ricos del mundo ser una buena persona? He tenido muchas respuestas de la gente y es esa la reacción a la que yo buscaba llegar.

 

Entonces, ¿no lo es?

 

“Una forma objetiva con la que se podría medir la bondad de un empresario, es la filantropía; en ese sentido, y yo lo he dicho, su filantropía es tacaña, por lo tanto, no es una buena persona, no es un buen filántropo”, concluyó Osorno.

 

Se resume entonces el libro en una frase esencial que el reportero plasmó en una de sus páginas: El éxito de unos cuantos no debería ser a costa del fracaso de todo un país.