• Instituto Sonorense de Cultura

  • 01 662 2134411
  • direccion@isc.gob.mx

Se dicen muchas cosas… del teatro

Se dicen muchas cosas… del teatro

En pleno desarrollo de la Muestra Estatal de Teatro 2016, que se organiza desde el Instituto Sonorense de Cultura y tiene como sede la Casa de la Cultura de Sonora, se avizoran diversas conclusiones.

No solo basta destacar el número de montajes que se ofertan a los espectadores, no solo los talleres de capacitación, los cuales desembocarán en la presentación de un ejercicio el próximo sábado 6 de agosto.

Ni qué decir de la calidad de algunas de las propuestas escénicas. O por ejemplo cómo no destacar la presencia de Los Bocanegra, esta compañía de teatro que además de presentar dos montajes sus integrantes conducen los talleres: Detonar el drama, el actor lo es todo (impartido por el actor y dramaturgo Luis Eduardo Yee; Dirección escénica, impartido por Ricardo Rodríguez y Producción escénica, impartido por Rebeca Trejo. Y por ahí se va el elenco.

Algo que también sorprende y maravilla, es la respuesta del público y su asistencia.

Por ejemplo, la noche del miércoles 3 de agosto, le tocó el turno a Caja Negra Teatro con la obra Se dicen muchas cosas del sexo, de los escritores Antonio y Javier Malpica.

Noche de teatro universitario donde la asistencia del público no fue la excepción. Abarrotada la sala y sumergidos en la propuesta actoral.

Sonaron palmas, fluyeron carcajadas.

Dentro de una escenografía convencional, no apostándole nadita al riesgo: las habitaciones allí, sala, comedor, incluso un baño donde es constante el deseo de la masturbación.

Jóvenes, actores en ciernes, presos de sus ansias de novilleros, con la intención de comerse a bocanadas el mundo. Gesticular, gritar, decir, mirar al público intentando encontrar la aprobación en sus desplantes.

El público, claro, sí, cómo no: aplausos y sonrisas.

La dramaturgia, aparentemente sin rebúsqueda discursiva, ¿o sí?, intentando nomás describir las peripecias de un joven-adolescente con la necesidad de contacto sexual.

Una pieza que le apuesta a complacer, a hacer reír. Una apuesta que de facto alcanza su objetivo. Debe ser porque la sociedad está siempre alimentando el deseo de ejercer el buen humor como un antídoto a lo que nos desbasta. O bien: pobrecitos espectadores, vienen desde sus jornadas laborales, desean divertirse, tener un buen colofón para el final del día.

Así las cosas en este ejercicio diverso de propuestas dramáticas.